El contrato de confidencialidad, conocido como NDA (Non-Disclosure Agreement) o acuerdo de no divulgación, protege la información sensible que una parte comparte con otra. Es imprescindible antes de presentar una idea de negocio, negociar con un proveedor, contratar a un freelance o hablar con un posible inversor o socio.
En España se ampara en la libertad de pactos del Código Civil y en la Ley de Secretos Empresariales (Ley 1/2019), que protege la información con valor comercial mantenida en secreto.
Qué debe incluir un NDA
- Partes: quién revela la información y quién la recibe.
- Definición de información confidencial: qué se protege exactamente, y qué queda excluido (lo ya público, por ejemplo).
- Obligaciones: no divulgar, no usar la información para fines distintos y custodiarla.
- Duración: cuánto tiempo se mantiene la obligación, incluso tras finalizar la relación.
- Consecuencias del incumplimiento: penalizaciones e indemnización por daños.
Unilateral o mutuo
Un NDA es unilateral cuando solo una parte revela información, y mutuo (o bilateral) cuando ambas comparten datos sensibles, como en una posible colaboración. Conviene elegir bien según tu caso para que las obligaciones sean equilibradas.